Por Jorge
Hace mucho tiempo no había en cartelera para ver tantas películas; esta situación la ha alimentado la “temporada de Oscares”, el festival Eurocine, las animadas, las épicas, las comedias y las colombianas… en fin, un sin numero de títulos que incitan a visitar las salas, a pesar de la coquetería de la piratería.
Sin embargo, así como nunca habían tantas cintas simultáneamente, tampoco me había ocurrido que las tres últimas películas que he visto me parecieran malas.
La primera de la racha fue Apocalypto, la cual continúa con la afición de Mel Gibson por las recreaciones históricas tras hacer “La pasión de Cristo”. En este caso la oportunidad de mostrar la decadencia del imperio maya, se transforma en una historia de acción, en la que un guerrero y su tropa persiguen al valiente aldeano“Garra Jaguar”.
La película se parece más a Depredador que a una manera de narrar una visión histórica (o uno de sus matices), por lo que se pierden los esfuerzos de la producción en fotografía, vestuario y la utilización del lenguaje maya.
La segunda de la tanda es Marie Antoinette, la cual es otro gran intento de producción en vestuario y fotografía, desperdiciado en una historia que muestra a la reina de Francia como la Paris Hilton del siglo XVIII, quien llora cuando se separa de su mascota, se la pasa en fiestas, gastando mucho en vestidos, comprando muchas joyas y con varios amantes; mientras el ingenuo rey da pasos de ciego en su gobierno, puesto que muestra mayor preocupación por la revolución americana, que por la alimentación de su pueblo.
Los únicos dos incentivos para quedarse en la sala hasta el final son una genial banda sonora y la esperanza de que la reina ruede tras ser guillotinada (no les voy a decir si sucede o no).
La última que vi fue “La Ciencia de los Sueños” del sobresaliente director de videos Michel Gondry, quien se estrenó en el cine con la espectacular “Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos”. La historia cuenta cómo Stephane, interpretado por Gael García, se enamora de su vecina Stephanie, actuada por una vieja que no conozco.
Stephane no diferencia claramente la realidad de los sueños, y si bien Gondry se ayuda del lenguaje visual para que el espectador establezca la diferencia, ninguno de los dos mundos se desarrolla a profundidad y el personaje se diluye entre su incomprensión y su indecisión, a pesar de su comportamiento particular con Stephanie y de sus ganas de querer y sentir.
Cuando vuelva a cine lo haré con base en la recomendación de las reseñas, una costumbre que he perdido por falta de tiempo y un poco por recomendación de Nel, quien cierra los ojos y se tapa los oídos en los cortos que proyectan antes de que comiencen las pelis, por que dice que no quiere tener ninguna idea que se "tire" la película.
11.4.07
5.3.07
La gente que dice "la gente"
Por Jorge
En mi trabajo es común interactuar con una cantidad de personas que representan intereses de diferentes sectores y beneficios propios, de manera que mi labor consiste en congeniar a una parte para que se trabaje conjuntamente y hacia el mismo objetivo.
En las reuniones que sostengo con estos individuos, suelen aparecer próceres, que respiran y hablan más duro, que gritan y discuten mucho, no necesariamente con argumentos y rematan exclamando “es que esto es lo que necesita la gente”. Una de las actividades que mas se propone es la de capacitar, que “la gente se eduque”, de alguna manera este combo se cree superior, son mesiánicos y tercos.
Lea gente que dice “la gente” tiene una pretensión extraña…y es que ellos parecen no serlo, qué serán acaso, ¿extraterrestres, tocados por un dios o algo así? Este seguramente es el post mas malo que habré escrito, por que lo relato con rabia, no con una emoción particular de simpatía hacia un hecho.
En mi trabajo es común interactuar con una cantidad de personas que representan intereses de diferentes sectores y beneficios propios, de manera que mi labor consiste en congeniar a una parte para que se trabaje conjuntamente y hacia el mismo objetivo.
En las reuniones que sostengo con estos individuos, suelen aparecer próceres, que respiran y hablan más duro, que gritan y discuten mucho, no necesariamente con argumentos y rematan exclamando “es que esto es lo que necesita la gente”. Una de las actividades que mas se propone es la de capacitar, que “la gente se eduque”, de alguna manera este combo se cree superior, son mesiánicos y tercos.
Lea gente que dice “la gente” tiene una pretensión extraña…y es que ellos parecen no serlo, qué serán acaso, ¿extraterrestres, tocados por un dios o algo así? Este seguramente es el post mas malo que habré escrito, por que lo relato con rabia, no con una emoción particular de simpatía hacia un hecho.
¿Cómo funciona el cerebro?
Por Jorge
Si hay algo que no le perdone a la gente, y lo sabe quienes me conocen, es que sea bruta. No se si la indisposición a pensar sea algo genético, caso en el cual estas personas que odio no serían culpables, o si todos nacemos con condiciones similares y es el entorno con sus posibilidades los que permiten que se potencialice la capacidad de generar ideas. Seguramente lo que me disgusta no es el defecto como tal, sino que desperdicien las oportunidades y que nos conformemos con lo que sabemos.
Independiente de mi sentir, de alguna forma todos racionalizamos, somos fuente de conocimiento y de intercambio de ideas, aunque me sostengo… hay unos brutos que ni qué… En fin, lo que me motivó a echarle cabeza y escribir sobre esto fue una conversación con L, en la que me preguntó cómo es que a veces sabemos y aprendemos cosas, cómo se nos olvidan otras y cómo algunas obvias se nos quedan en la punta de la lengua.
La respuesta que se me ocurrió en ese momento fue que cuando yo quería recordar algo imaginaba que estaba en un cajón y lo abría, o que a veces tengo una versión más moderna de recordar mis conocimientos, en la cual éstos están organizados por archivos y se desplegaban en una especie de Explorador de Windows mental.
Pensaran que mi versión no es la más racional, que dándomelas de inteligente había dado una adaptación de niño chiquito, que soy un ignorante del sistema nervioso central, que cómo iba a obviar de mi explicación al cerebro con sus neuronas y a éstas a su vez con sus axones y dendritas…precisamente la explicación que di fue la proveniente de mi imaginación, aunque admito que se quedó muy corta en esta oportunidad.
En el instante en que contesté estaba lejos de un computador y en el momento en que escribo esto estoy sin Internet (según ETB por un daño interno); busqué en un par de enciclopedias cómo funcionaba el cerebro y no di con una respuesta satisfactoria, por el momento me quedé sin saber cómo es que pensamos, por hoy los perdono y me uno a ustedes. Si querían que diera la respuesta, lo lamento, esta no es la wikipedia, ni la enciclopedia británica
Nota: Hace poco L me dijo que estaba feliz por que se había cortado el pelo (yo no lo había notado), dijo que era necesario para que fluyeran mejor las ideas, o sino se acumulaban…. Según ella la gente con mucho pelo tiene muchas ideas, pero no tiene cómo manifestarlas
Si hay algo que no le perdone a la gente, y lo sabe quienes me conocen, es que sea bruta. No se si la indisposición a pensar sea algo genético, caso en el cual estas personas que odio no serían culpables, o si todos nacemos con condiciones similares y es el entorno con sus posibilidades los que permiten que se potencialice la capacidad de generar ideas. Seguramente lo que me disgusta no es el defecto como tal, sino que desperdicien las oportunidades y que nos conformemos con lo que sabemos.
Independiente de mi sentir, de alguna forma todos racionalizamos, somos fuente de conocimiento y de intercambio de ideas, aunque me sostengo… hay unos brutos que ni qué… En fin, lo que me motivó a echarle cabeza y escribir sobre esto fue una conversación con L, en la que me preguntó cómo es que a veces sabemos y aprendemos cosas, cómo se nos olvidan otras y cómo algunas obvias se nos quedan en la punta de la lengua.
La respuesta que se me ocurrió en ese momento fue que cuando yo quería recordar algo imaginaba que estaba en un cajón y lo abría, o que a veces tengo una versión más moderna de recordar mis conocimientos, en la cual éstos están organizados por archivos y se desplegaban en una especie de Explorador de Windows mental.
Pensaran que mi versión no es la más racional, que dándomelas de inteligente había dado una adaptación de niño chiquito, que soy un ignorante del sistema nervioso central, que cómo iba a obviar de mi explicación al cerebro con sus neuronas y a éstas a su vez con sus axones y dendritas…precisamente la explicación que di fue la proveniente de mi imaginación, aunque admito que se quedó muy corta en esta oportunidad.
En el instante en que contesté estaba lejos de un computador y en el momento en que escribo esto estoy sin Internet (según ETB por un daño interno); busqué en un par de enciclopedias cómo funcionaba el cerebro y no di con una respuesta satisfactoria, por el momento me quedé sin saber cómo es que pensamos, por hoy los perdono y me uno a ustedes. Si querían que diera la respuesta, lo lamento, esta no es la wikipedia, ni la enciclopedia británica
Nota: Hace poco L me dijo que estaba feliz por que se había cortado el pelo (yo no lo había notado), dijo que era necesario para que fluyeran mejor las ideas, o sino se acumulaban…. Según ella la gente con mucho pelo tiene muchas ideas, pero no tiene cómo manifestarlas
21.2.07
Que escribir para ganarse una beca
Por Andrés
Hace poco me presenté a una convocatoria para una beca en una entidad cualquiera. Uno de los requisitos era escribir un ensayo de una página sobre "Plan de Vida y Proyección Empresarial". Teniendo en cuenta que me gustó el ejercicio de escribir a la fuerza (cosa que no hacía desde la universidad) y que hace más de un mes que no publico nada en este blog, incluyo el ensayo en este post. Espero que alguno de ustedes me diga francamente si creerían en lo que escribí y si me merezco o no la beca al curso sobre creación de empresas. Esto también hace parte de un autoejercicio para mejorar la imagen que proyecto, ayudandome un poco de la autosuperación y los mensajes positivos que tanto estan de moda. Por favor, necesito perfeccionar mi estilo para ver si puedo progresar en la idea de un libro de ética y valores del messenger, y el positivismo tipo desiderata vende más que la ironía y el desinterés al que estoy acostumbrado. Cualquier sugerencia, a sus ordenes.
Hace poco me presenté a una convocatoria para una beca en una entidad cualquiera. Uno de los requisitos era escribir un ensayo de una página sobre "Plan de Vida y Proyección Empresarial". Teniendo en cuenta que me gustó el ejercicio de escribir a la fuerza (cosa que no hacía desde la universidad) y que hace más de un mes que no publico nada en este blog, incluyo el ensayo en este post. Espero que alguno de ustedes me diga francamente si creerían en lo que escribí y si me merezco o no la beca al curso sobre creación de empresas. Esto también hace parte de un autoejercicio para mejorar la imagen que proyecto, ayudandome un poco de la autosuperación y los mensajes positivos que tanto estan de moda. Por favor, necesito perfeccionar mi estilo para ver si puedo progresar en la idea de un libro de ética y valores del messenger, y el positivismo tipo desiderata vende más que la ironía y el desinterés al que estoy acostumbrado. Cualquier sugerencia, a sus ordenes.
Cuando pienso en mi vida no puedo apartar de mi mente el hecho de querer dinero, poder, independencia, reconocimiento y compromiso social. He intentado organizar estos elementos en una lista y darles un orden de prioridades para caminar hacia donde debe ser, con menos distracciones y contratiempos; pero invariablemente siempre llego al mismo callejón sin salida. Me quedo observando el papel con estas cinco líneas y empiezo a soñar despierto contemplando teorías plausibles e imposibles por igual: ¿Y si me gano a lotería? ¿y si me caso con una mujer millonaria? ¿Y que tal que se me ocurre una idea genial como un código de barras magnético? Luego de una hora de hacer castillos en el aire, pongo los pies en la tierra y abandono el dulce placer de desear sin mesura.
Ahora la intención es la misma pero a diferencia de las veces anteriores tengo un plazo de entrega. Este ensayo deberá estar en el correo electrónico de una persona que lo evaluará y se formará una opinión de mis sueños, mis intenciones y mis capacidades. Esta vez no hay excusa, debo concéntrame. Observo las cinco líneas de nuevo y encuentro el patrón, el común denominador, la Clée de Voute: la felicidad. Ya no hay posibilidad de error, siempre he querido ser feliz y ese debe ser mi plan de vida; todas estas cosas que deseo no son mas que pequeñas herramientas que me imagino aportarán a mi felicidad en el futuro, todas juntas y no por separado son parte de la meta, no hay por que devanarse los sesos y elegir una, hay que buscarlas todas y en su justa medida.
Entonces agregué a la lista en el papel las cosas que me hacen feliz en este momento: una pareja amorosa y leal, tiempo libre para leer y tomar café con mis amigos y familiares, un hogar armonioso con suficientes comodidades, aprender y aprender sin parar sobre cualquier cosa, la posibilidad de conocer gente y construirme con ellos, viajar de vez en cuando por periodos medianamente largos; la lista se alargó a dos paginas y media. Mi problema ahora es más grande. ¿Cuál es mi Plan de Vida si lo que quiero abarca tantas cosas y tan diversas? ¿Qué empresa me va a permitir hacer y deshacer tantas cosa y con tanta libertad de tiempo? Suficiente con el plan de vida, pensaré ahora en la Proyección empresarial.
He trabajado antes, durante y después de mis estudios profesionales, dentro y fuera del país, en empresas de ingeniería y de servicios; he encontrado ambientes favorables de trabajo y he realizado tareas diferentes, muchas veces interesantes, algunas veces repetitivas; he aprendido sobre varios temas y disfruté de la vida de oficina como en las telenovelas, comprendí como en Colombia es realista nombrar a un trabajador abnegado en una telenovela como hombre del año, como la responsabilidad y el esfuerzo son a la final una recompensa moral tan valiosa como un cero más a la derecha en la cuenta bancaria. Siempre encuentro que las personas son el capital más importante de cualquier negocio y creo firmemente que estar seguro de este precepto es la lección más importante que puedo aprender de ser empleado. También descubrí que ser emprendedor es más una vocación que una habilidad, es algo que nos insta todo el tiempo a pensar en formas diferentes de vivir la vida, de trabajar, de construir futuros, de recompensar la labor de los demás (de ese capital humano) con formas de satisfacción aparte del dinero. Tener proyección empresarial, más que ser dueño de algo, es luchar por un estilo de vida propio y apropiado respecto al contexto en el que se vive; ser empresario es trabajar por ese ideal de vida materializado en un proyecto, en una mecánica de producción de un bien o un servicio y al mismo tiempo, luchar por el enriquecimiento material y espiritual propio y de los compañeros de esta lucha.
Revisando este texto me doy cuenta que todo está escrito en primera persona, contrariando evidentemente las recomendaciones para escribir un ensayo correctamente. Me resulta difícil hablar de plan de vida y de proyección empresarial evadiendo el concepto propio de vida y de proyección personal. ¿Cómo no escribir en primera persona la visión idealista de lo que quiero para mi vida y de lo que quiero en una empresa? ¿Cómo soñar con lo que deseo en tercera persona? Es posible que este ensayo se pueda interpretar como un intento absurdo y solitario de crear un orden social más feliz; pero también creo que el contenido ético, personal y espiritual son la herramienta más valiosa que tengo para aferrarme fuertemente a mis ideales y que apuntándole a llegar al sol tengo mas oportunidades de alcanzar a la luna. Mi proyecto de empresa ideal es, en este momento, la mejor herramienta que tengo para continuar adelante con mi plan de vida, ser feliz y ayudarle a los demás a lograrlo.
Ahora la intención es la misma pero a diferencia de las veces anteriores tengo un plazo de entrega. Este ensayo deberá estar en el correo electrónico de una persona que lo evaluará y se formará una opinión de mis sueños, mis intenciones y mis capacidades. Esta vez no hay excusa, debo concéntrame. Observo las cinco líneas de nuevo y encuentro el patrón, el común denominador, la Clée de Voute: la felicidad. Ya no hay posibilidad de error, siempre he querido ser feliz y ese debe ser mi plan de vida; todas estas cosas que deseo no son mas que pequeñas herramientas que me imagino aportarán a mi felicidad en el futuro, todas juntas y no por separado son parte de la meta, no hay por que devanarse los sesos y elegir una, hay que buscarlas todas y en su justa medida.
Entonces agregué a la lista en el papel las cosas que me hacen feliz en este momento: una pareja amorosa y leal, tiempo libre para leer y tomar café con mis amigos y familiares, un hogar armonioso con suficientes comodidades, aprender y aprender sin parar sobre cualquier cosa, la posibilidad de conocer gente y construirme con ellos, viajar de vez en cuando por periodos medianamente largos; la lista se alargó a dos paginas y media. Mi problema ahora es más grande. ¿Cuál es mi Plan de Vida si lo que quiero abarca tantas cosas y tan diversas? ¿Qué empresa me va a permitir hacer y deshacer tantas cosa y con tanta libertad de tiempo? Suficiente con el plan de vida, pensaré ahora en la Proyección empresarial.
He trabajado antes, durante y después de mis estudios profesionales, dentro y fuera del país, en empresas de ingeniería y de servicios; he encontrado ambientes favorables de trabajo y he realizado tareas diferentes, muchas veces interesantes, algunas veces repetitivas; he aprendido sobre varios temas y disfruté de la vida de oficina como en las telenovelas, comprendí como en Colombia es realista nombrar a un trabajador abnegado en una telenovela como hombre del año, como la responsabilidad y el esfuerzo son a la final una recompensa moral tan valiosa como un cero más a la derecha en la cuenta bancaria. Siempre encuentro que las personas son el capital más importante de cualquier negocio y creo firmemente que estar seguro de este precepto es la lección más importante que puedo aprender de ser empleado. También descubrí que ser emprendedor es más una vocación que una habilidad, es algo que nos insta todo el tiempo a pensar en formas diferentes de vivir la vida, de trabajar, de construir futuros, de recompensar la labor de los demás (de ese capital humano) con formas de satisfacción aparte del dinero. Tener proyección empresarial, más que ser dueño de algo, es luchar por un estilo de vida propio y apropiado respecto al contexto en el que se vive; ser empresario es trabajar por ese ideal de vida materializado en un proyecto, en una mecánica de producción de un bien o un servicio y al mismo tiempo, luchar por el enriquecimiento material y espiritual propio y de los compañeros de esta lucha.
Revisando este texto me doy cuenta que todo está escrito en primera persona, contrariando evidentemente las recomendaciones para escribir un ensayo correctamente. Me resulta difícil hablar de plan de vida y de proyección empresarial evadiendo el concepto propio de vida y de proyección personal. ¿Cómo no escribir en primera persona la visión idealista de lo que quiero para mi vida y de lo que quiero en una empresa? ¿Cómo soñar con lo que deseo en tercera persona? Es posible que este ensayo se pueda interpretar como un intento absurdo y solitario de crear un orden social más feliz; pero también creo que el contenido ético, personal y espiritual son la herramienta más valiosa que tengo para aferrarme fuertemente a mis ideales y que apuntándole a llegar al sol tengo mas oportunidades de alcanzar a la luna. Mi proyecto de empresa ideal es, en este momento, la mejor herramienta que tengo para continuar adelante con mi plan de vida, ser feliz y ayudarle a los demás a lograrlo.
2.1.07
Personas que no podrían tener otro nombre
Por Jorge
No se nada de los significados de los nombres, ni de la teoría que está alrededor de ellos; he mencionado que es injusta la falta de imaginación de los padres que nombran a sus vástagos de igual forma que ellos y la idea ahora es resaltar cómo el nombre en algunas personas es un reflejo claro de su personalidad.
Conocí en un pueblo remoto a un señor que se llama Gentil, el tipo sonreía en todo momento; me vi obligado a llamarla como 10 veces diarias mientras estaba en ese municipio, debido a que es una especie de coordinador aéreo que me decía a qué horas salían los vuelos a otros lugares aun mas alejados. Aun así Gentil me trataba acorde a su nombre y a pesar de que solo lo veo cuando ya estoy de salida del pueblo, siempre se despide de forma cordial. Me pregunto entonces si el tipo en su vida privada será igual o se ve obligado a portarse de esa forma, como si el nombre fuera una cruz, como si vistiera permanentemente un disfraz de payaso y no se puede dar el gusto de expresar otros sentimientos.
Estos sin tocayo “delinean” su personalidad de una forma particular, no hay necesidad de inventarles un apodo, sino que su nombre los vuelve personajes únicos e irrepetibles, es difícil olvidar sus nombres o por lo menos se referirán al del nombre raro, de alguna forma llaman la atención y quedan en la memoria de todos.
No se nada de los significados de los nombres, ni de la teoría que está alrededor de ellos; he mencionado que es injusta la falta de imaginación de los padres que nombran a sus vástagos de igual forma que ellos y la idea ahora es resaltar cómo el nombre en algunas personas es un reflejo claro de su personalidad.
Conocí en un pueblo remoto a un señor que se llama Gentil, el tipo sonreía en todo momento; me vi obligado a llamarla como 10 veces diarias mientras estaba en ese municipio, debido a que es una especie de coordinador aéreo que me decía a qué horas salían los vuelos a otros lugares aun mas alejados. Aun así Gentil me trataba acorde a su nombre y a pesar de que solo lo veo cuando ya estoy de salida del pueblo, siempre se despide de forma cordial. Me pregunto entonces si el tipo en su vida privada será igual o se ve obligado a portarse de esa forma, como si el nombre fuera una cruz, como si vistiera permanentemente un disfraz de payaso y no se puede dar el gusto de expresar otros sentimientos.
Estos sin tocayo “delinean” su personalidad de una forma particular, no hay necesidad de inventarles un apodo, sino que su nombre los vuelve personajes únicos e irrepetibles, es difícil olvidar sus nombres o por lo menos se referirán al del nombre raro, de alguna forma llaman la atención y quedan en la memoria de todos.
3.11.06
Sabores malos de infancia
Por Andres
Es dificl recordar sabores de la infancia que no sean traumáticos., por eso voy a empezar primero con los que marcaron el resto de mi vida para mal:
La nata del chocolisto caliente del desayuno, aunque frío era una maravilla, caliente se convertía en mi peor enemigo, hasta el punto de botarlo en la matera mas cercana, esperando siempre que nadie se diera cuenta de la mancha café claro que quedaba en la tierra, y luego en el tapete.
El agua de panela caliente con cola granulada que me servían en las vacaciones que pasaba en Bucramanga, recuerdo llegar cansado y mugriento de jugar toda la tarde en el parque del conjunto en cañaveral, listo para comer algo ligero y tomar mucho agua fría, y recibir en cambio un pocillo gigante de una bebida que para su época, era mas energizante que el red-bull. Luego, como era de esperarse, quedaba echado en el sofá sudando como en un sauna y tan lucido como para hacer una maqueta.
La lista podría continuar... pero también quiero pensar en los sabores añorables.
Es dificl recordar sabores de la infancia que no sean traumáticos., por eso voy a empezar primero con los que marcaron el resto de mi vida para mal:
La nata del chocolisto caliente del desayuno, aunque frío era una maravilla, caliente se convertía en mi peor enemigo, hasta el punto de botarlo en la matera mas cercana, esperando siempre que nadie se diera cuenta de la mancha café claro que quedaba en la tierra, y luego en el tapete.
El agua de panela caliente con cola granulada que me servían en las vacaciones que pasaba en Bucramanga, recuerdo llegar cansado y mugriento de jugar toda la tarde en el parque del conjunto en cañaveral, listo para comer algo ligero y tomar mucho agua fría, y recibir en cambio un pocillo gigante de una bebida que para su época, era mas energizante que el red-bull. Luego, como era de esperarse, quedaba echado en el sofá sudando como en un sauna y tan lucido como para hacer una maqueta.
La lista podría continuar... pero también quiero pensar en los sabores añorables.
2.11.06
Sabor a infancia
Por Jorge
Con alguno de mis 7 amigos Andrés y otro de mis 4 amigos Juan Pablo recordábamos la programación de nuestra época de infancia, el tiempo de Los Transformers y los Thundercats, de los G.I. Joe y Centella, solo unos pocos años posterior a esa parrilla de programación que relata tan bien Andrés López en La Pelota de Letras.
De repente acordarme de todos esos programas hizo que a mi cabeza llegaran recuerdos de olores a desayuno, ya que algunos de éstos eran emitidos los sábados y domingos en la mañana. Pero particularmente me acordé después del sabor de José Miel: el de colada de avena.
Si, José Miel me sabe a avena caliente. La historia de la triste abeja que nunca encontraba a su madre y que capítulo tras capítulo veía como sus amigos insectos eran devorados por bichos horribles, era emitido en las horas de la tarde en la que mi mamá me servía onces y ahí siempre estaba la dichosa colada a la que se le formaba una gruesa y espesa nata que odio. El programa me ponía muy triste y hacía que corriera a ver dónde estaba mi mamá…de pronto por eso hoy no soporto tomar avena de esa forma.
Me desligué del tema de los programas y comencé a tratar de acordarme de más sabores de infancia. A pesar de que mi mamá cocina bastante bien, no volvió a aparecer en los sabores que más recuerdo, las dueñas de mis principales memorias fueron mis abuelas (si hasta me acuerdo de la loza que usaban).
De hecho la sopa de tomate de mi abuela paterna con papas fosforito y un poco de crema de leche servida en forma de espiral, me parece insuperable (aunque la de Urbano es una excelente competencia). Igualmente recuerdo las papás fritas de mi abuela materna, quien afirmaba que eran “tan buenas como las de Presto”. Me podría acordar de muchas cosas que hacían o compraban, como las fresas con crema y la papaya con azúcar, presentadas en esos platos de vidrio ocre, los muffins que vendían cerca del jardín botánico, las peras imperiales, la sopa de verduras, la lengua alcaparrada de la sucursal y los helados San Jerónimo.
¿A usted a que le sabe su infancia?
Con alguno de mis 7 amigos Andrés y otro de mis 4 amigos Juan Pablo recordábamos la programación de nuestra época de infancia, el tiempo de Los Transformers y los Thundercats, de los G.I. Joe y Centella, solo unos pocos años posterior a esa parrilla de programación que relata tan bien Andrés López en La Pelota de Letras.
De repente acordarme de todos esos programas hizo que a mi cabeza llegaran recuerdos de olores a desayuno, ya que algunos de éstos eran emitidos los sábados y domingos en la mañana. Pero particularmente me acordé después del sabor de José Miel: el de colada de avena.
Si, José Miel me sabe a avena caliente. La historia de la triste abeja que nunca encontraba a su madre y que capítulo tras capítulo veía como sus amigos insectos eran devorados por bichos horribles, era emitido en las horas de la tarde en la que mi mamá me servía onces y ahí siempre estaba la dichosa colada a la que se le formaba una gruesa y espesa nata que odio. El programa me ponía muy triste y hacía que corriera a ver dónde estaba mi mamá…de pronto por eso hoy no soporto tomar avena de esa forma.
Me desligué del tema de los programas y comencé a tratar de acordarme de más sabores de infancia. A pesar de que mi mamá cocina bastante bien, no volvió a aparecer en los sabores que más recuerdo, las dueñas de mis principales memorias fueron mis abuelas (si hasta me acuerdo de la loza que usaban).
De hecho la sopa de tomate de mi abuela paterna con papas fosforito y un poco de crema de leche servida en forma de espiral, me parece insuperable (aunque la de Urbano es una excelente competencia). Igualmente recuerdo las papás fritas de mi abuela materna, quien afirmaba que eran “tan buenas como las de Presto”. Me podría acordar de muchas cosas que hacían o compraban, como las fresas con crema y la papaya con azúcar, presentadas en esos platos de vidrio ocre, los muffins que vendían cerca del jardín botánico, las peras imperiales, la sopa de verduras, la lengua alcaparrada de la sucursal y los helados San Jerónimo.
¿A usted a que le sabe su infancia?
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