Por Jorge
La posibilidad de ganar veintiocho mil millones de pesos (escribo la cantidad en letras, porque en números se ve vulgar), está dada por medio del baloto, juego en el cual se escogen seis números entre cuarenta y cinco, que se marcan en un cartón y en la noche de cada tercer día, se sortean los ganadores. El mayor se entrega a quien acierte los números de las balotas sorteadas en su cartón y se entregan premios, realmente insignificantes, a quien acierte entre tres y cinco números.
Ante esta escandalosa cifra en muchas partes se comenta qué se haría con esa cantidad de dinero, a lo que buena parte de las personas que se encuentran dentro de mis vínculos responden que lo primero que harían es una fiesta, lo cual no me sorprende si se tiene en cuenta que cualquier excusa es buena para “levantar el codo”, pero claro esta no es cualquier excusa son $28.000.000.000 (se dan cuenta de que se ve horrible?). Lo siguiente que realizarían ya varía en cada uno y sus necesidades, pero básicamente, pagar deudas a los acreedores que moleste y los demás que esperen, comprar casa y carro, pasearse el mundo y compartir parte del premio, se contemplan dentro de las ideas para gastar la plata.
La transmisión del meme
En la oficina donde hice mi pasantía, la persona con la mayor capacidad e inventiva en los negocios, un ex agente inmobiliario, cuyo salario por el trabajo que hace en la empresa le representa sólo parte de sus ingresos, los cuales se complementan con los de otras inversiones; razón por la cual está pendiente de la cotización del dólar, de las subastas de predios e inmuebles, de los intereses que ofrece la inversión en fondos, entre otros.
Pues bien, este personaje envió a través del correo interno, que funciona gracias a la tecnología del programa Microsoft Outlook, el siguiente mensaje:
“Tenemos la genial idea de comprar el baloto entre todas las personas de la oficina que quieran, el premio que como todos saben es para el miércoles la no despreciable suma de $28.000.000.000 millones de pesos, que podrían quedar en manos de los queridísimos empleados de (...), la idea es que cada uno hace el aporte que quiera a partir de $4.000 pesos que es lo que cuesta un billete y debe realizarse proporcionalmente en billetes, es decir cada uno aporta 1 o 2 o 3 o 4 billetes. Si alguien quiere menos se une con otro y aportan la cuota. Quien este interesado me puede contestar diciendo cual seria su contribución y en su mensaje de respuesta escoge los 6 números que quiere jugar (del 1 al 45) o pone automático si así lo quiere, la bolsa de premios se repartirá porcentualmente con el aporte de cada uno para que sea justo, los invito a unirnos porque dice la Biblia que los que oran unidos serán escuchados, y siempre entre todos nosotros nos echamos una rezadita que de pronto nos favorece el divino.
Ánimo, no se quede por fuera no sea que todos sus compañeros sean ricos y a usted le toque seguir viniendo sólo a trabajar, por que yo por acá no vuelvo.”
Ante este llamado a la cooperación, el fortalecimiento del capital social y la confianza, y de imploración divina, este compañero, que además es mi vecino de cubículo, empezó a recibir mensajes de elogio a su idea y se avivó la posibilidad de que juntos se nos arreglara la vida de un día para otro a través de un juego de azar, permitió fantasear a los miembros de la organización qué harían con la porción del mayor que les correspondería en caso de ganar.
Las personas del trabajo se acercaron masivamente para escoger sus números y entregar su cuota, para que en las horas de la tarde él se fuera a comprar sus cartones. Que ‘automático’, que ‘yo compro dos’, que ‘si yo acierto los números de las balotas me tienen que dar más plata que a los demás’, todos, desde la gerente hasta el personal administrativo participaron comprando uno o más cartones y yo no podía ser la excepción.
Mi inclusión en la red.
Ante tal euforia, no me podía quedar por fuera, aunque sabía que así jugáramos con 100 cartones y rezáramos un rosario por cada uno, la posibilidad de ganar el premio mayor era muy pequeña; pero del entusiasmo hubiera pasado a la rabia de ver al día siguiente una oficina desierta con un aviso en la puerta que dijera: “Hoy no se prestará atención al público, mañana tampoco”.
Aunque, francamente, con el promotor de este joint-venture a la criolla, no existía una relación que permitiera pasar del saludo, a pesar de trabajar para la misma empresa en cubículos vecinos, por lo que no me interesé inicialmente, ni creí que la idea fuera seguida por tanta gente; no obstante se acercó y dijo “ya sabe lo del baloto, no?”, y como quien no sabía la cosa, siendo que había visto varios de los empleados haciendo su apuesta, le dije “ahí más o menos he odio algo, cómo es que es la vaina?”. Luego de hablar un rato con el señor, incentivado por una envidia cooperativa, adquirí un cartón por la duda de una eventual ganancia, me dejé llevar por la idea facilista de no tener que trabajar en mucho tiempo y tener mucho dinero, aunque menos que el mayor, puesto que con el número de cartones que se iban a comprar, el premio por persona, si acertábamos los números de las seis balotas, estaba reducido como a quinientos millones de pesos.
…Con seis aciertos gana el mayor…
Tal y como esperaba no ganamos, pero lo que yo pensé que iba a ser una experiencia que no se iba a repetir, fue aun más promocionada, ya que el acumulado ofrecía un premio más grande. “En la anterior ocasión hubo menos concentración para escoger los números” o “no le pusimos fuerza”, pero “esta vez si no lo vamos a ganar”, me dijeron algunos.
Al día siguiente el pensamiento absurdo de ganar esta gran cantidad se encontraba en cabeza de muchos, la mayoría personas con educación superior, pero que en esta oportunidad iban a ‘intervenir’ el azar con números ‘pensados’ (¿?) o que anteriormente les habían traído suerte, como la fecha del cumpleaños, la placa de la casa o del carro, etc.; algunos lanzaron dados para determinar los números a marcar en esta ocasión; el economista incluso generó un modelo basado en una distribución de probabilidad normal estándar, que permite analizar estadísticamente los resultados anteriores y generar los futuros. Esta vez no caí en la trampa, el sentimiento de envidia que me causaría una potencial ganancia fue superado por mi realidad de pasante: si compraba el baloto no almorzaba.
De nuevo volvieron a perder y creo que volverán a jugar, pero lo que realmente sorprende es que a estas personas, que en su mayoría creen en el trabajo como una fórmula del éxito y que como funcionarios públicos están colaborando a la formación de un país mejor, exaltan lo que es más fácil mediante una reacción inconsciente, apostando en este juego en el que el riesgo es perder cuatro mil pesos. Esto sólo es un reflejo de lo que ocurre en nuestra colectividad.
Una conclusión ñoña
Este imaginario nos impide superar la barrera cultural de que se es más por tener más, hace que, por ejemplo otras personas arriesguen hasta su propia libertad al cometer actos ilícitos que los lucran, pero que corroen las redes cooperativas de la sociedad, que son las que generan confianza en las instituciones y crean una cooperación perversa dentro de las mismas.
4.10.05
26.9.05
Equidad
por Andrés
Mi rutina de transporte urbano es muy reducida, son 3 minutos en una estación, 3 es un articulado, 5 en el portal y 5 en un alimentador. Quince minutos en total, nada extraordinario. Además la estación de Toberín ni el portal del Norte son lo suficientemente utilizados como para que los problemas sean pan de cada día. Sin embargo, tengo la posibilidad de ver las filas a los alimentadores, eso es en pocas palabras, ver como viven el transporte público los usuarios con menos recursos, los más favorecidos con TM
Revisando el portal del sistema encontré que la flota de alimentadores está compuesta por 362 buses, algo como el 37% del total. En la semana del 14 de agosto se alimentaron 3.1 millones de personas; en promedio, esa semana en cada uno de los buses en y cada uno de los recorridos iban 23 pasajeros. No suena tan mal, si no se tiene en cuenta que normalmente un bus en la hora pico puede llevar hasta 4 veces el valor promedio de pasajeros transportados en un día. Y no es de chiste, un tipo de 25 años agarrando a su hijo de 5 en un bus con 90 personas, desesperado y cansado, después de sentirse explotado en una jornada laboral de 14 horas. Con ese tipo, yo prefiero no meterme. En total, son como medio millón de personas al día que suben y bajan de estos buses que recorren 778 barrios. La mayoría de ellos de bajos recursos, trabajadores hasta la muerte, con familias de más de 4 miembros.
Lo mejor del caso es que, si uno se fija atentamente a la actitud de estos usuarios, se dará cuenta que incluso estas condiciones son un alivio para lo que tenían que soportar antes. Y bueno, uno se sube a un expreso 70 o 60 a las 6 de la mañana, se estruja, le cogen la cola y por mucho que se demore, son 30 minutos. No puede esperar mas, teniendo en cuenta que sistemas como el metro de Londres, que tiene una población similar a la de Bogotá transporta 2.9 veces el número de pasajeros de TM a la semana.
Ahora, cuando vayan a un portal, les recomiendo que se pasen por los andenes de los alimentadores y se fijen. Esos son los verdaderos beneficiarios del sistema, por ellos estamos pagando $ 1.200, por ellos nos estrujamos nos vamos de pie, en lugar de tener una silla siempre disponible (solo he visto ese fenómeno en el metro de Ámsterdam, donde en hora pico usted se puede subir al Tram con su bicicleta sin enterrarle el manubrio a nadie). La economía según el diccionario es “Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”. Que quede claro que, todos los bienes son escasos, lo que me permite decir que teniendo en cuenta lo que ofrecemos, TM es suficientemente bueno, al menos por los próximos 5 años.
Mi rutina de transporte urbano es muy reducida, son 3 minutos en una estación, 3 es un articulado, 5 en el portal y 5 en un alimentador. Quince minutos en total, nada extraordinario. Además la estación de Toberín ni el portal del Norte son lo suficientemente utilizados como para que los problemas sean pan de cada día. Sin embargo, tengo la posibilidad de ver las filas a los alimentadores, eso es en pocas palabras, ver como viven el transporte público los usuarios con menos recursos, los más favorecidos con TM
Revisando el portal del sistema encontré que la flota de alimentadores está compuesta por 362 buses, algo como el 37% del total. En la semana del 14 de agosto se alimentaron 3.1 millones de personas; en promedio, esa semana en cada uno de los buses en y cada uno de los recorridos iban 23 pasajeros. No suena tan mal, si no se tiene en cuenta que normalmente un bus en la hora pico puede llevar hasta 4 veces el valor promedio de pasajeros transportados en un día. Y no es de chiste, un tipo de 25 años agarrando a su hijo de 5 en un bus con 90 personas, desesperado y cansado, después de sentirse explotado en una jornada laboral de 14 horas. Con ese tipo, yo prefiero no meterme. En total, son como medio millón de personas al día que suben y bajan de estos buses que recorren 778 barrios. La mayoría de ellos de bajos recursos, trabajadores hasta la muerte, con familias de más de 4 miembros.
Lo mejor del caso es que, si uno se fija atentamente a la actitud de estos usuarios, se dará cuenta que incluso estas condiciones son un alivio para lo que tenían que soportar antes. Y bueno, uno se sube a un expreso 70 o 60 a las 6 de la mañana, se estruja, le cogen la cola y por mucho que se demore, son 30 minutos. No puede esperar mas, teniendo en cuenta que sistemas como el metro de Londres, que tiene una población similar a la de Bogotá transporta 2.9 veces el número de pasajeros de TM a la semana.
Ahora, cuando vayan a un portal, les recomiendo que se pasen por los andenes de los alimentadores y se fijen. Esos son los verdaderos beneficiarios del sistema, por ellos estamos pagando $ 1.200, por ellos nos estrujamos nos vamos de pie, en lugar de tener una silla siempre disponible (solo he visto ese fenómeno en el metro de Ámsterdam, donde en hora pico usted se puede subir al Tram con su bicicleta sin enterrarle el manubrio a nadie). La economía según el diccionario es “Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”. Que quede claro que, todos los bienes son escasos, lo que me permite decir que teniendo en cuenta lo que ofrecemos, TM es suficientemente bueno, al menos por los próximos 5 años.
18.9.05
Transmilenio día a día
Por Jorge
En busca de un orden determinista en la ciudad, se ofrece a los ciudadanos mayor “calidad de vida” y la posibilidad de ser más productivos, a través del sistema de transporte masivo “Transmilenio”, que agrupa en corrales, llamados estaciones, a las personas que subían y bajaban anteriormente de los buses a lo largo de calles y andenes sin orden alguno.
El sistema, al ordenar el transporte urbano, reduce el tiempo de desplazamiento y evita en parte los accidentes con otro tipo de vehículos, puesto que dispone de un carril exclusivo por el cual transitar.
miércoles 11. 5.45 pm
Luego de una jornada laboral me dispongo a ir a mi casa, abordo el sistema, en uno de los buses que la empresa denomina corrientes, es decir, paran en cada una de las estaciones hasta el final del recorrido. Casi nunca los abordo porque son muy lentos y es desesperante que paren tantas veces.
Uno de mis mejores amigos estaba dentro del bus e iba con otra amiga a la casa de él a ver una película o por lo menos eso dijeron. Hasta ahí nada raro. La sorpresa está en que varias estaciones después se sube otro amigo nuestro, del que estábamos hablando, la sincronía nuestra dio no solo para que nos montáramos en el mismo tipo de bus, el “mochilero”, sino que además, nos subimos por la misma puerta y fuimos a para a la parte central del bus que parece un acordeón y que articula un “vagón” con otro. (Sólo faltaba que Amelie subiera a nuestro bus con la mano metida en una bolsa llena de lentejas.)
Ante tanta coincidencia nos fuimos a tomar cerveza.....
Viernes 13. 6.40 am.
Me encuentro en la estación más cercana a mi casa, a 150 cuadras de la universidad en la que estudio, voy tarde como es obvio, calculo que a las 7.20 a.m estaré en el salón de clases. Me subo al bus que al Transmilenio que cubre la ruta 50, tras avanzar 6 cuadras el bus se detiene, miro al frente y el bus inmediatamente adelante también se había detenido.
6.48 am. Los buses siguen quietos, de repente, la noticia de que en la calle 134 con Autopista Norte, a dos cuadras de donde me encontraba se había estrellado con un taxi!!!
Los buses dieron reversa, entre tanto los que venían del norte, se desviaban a la calzada central de la autopista norte.
6.53 am. Por fin el bus se había podido desviar y ahora se disponía a recoger a los pasajeros del bus estrellado, a pesar de la demora, creí que esto si iba a estar bueno, porque cómo carajos se iban a subir?
Pues lo hicieron por las puertas en los extremos delantero y trasero, dispuestas al lado opuesto a las que uno entra en la estación, las cuales cuentan con unas escaleras que facilitan la entrada.
Tuve que ver como se viola una ley física que dice que para que un objeto tenga la capacidad de contener algo debe estar vacío, ya que al articulado se metieron por lo menos 50 personas más, con lo cual no solo iba a llegar tarde, sino que más incomodo que nunca.
Lunes 16. 8.35 am.
Esta vez voy sin afanes, no tengo que llegar a clase de 7, me encuentro dentro de uno de los grandes vehículos rojos del sistema, que se detiene en la estación de la calle 80, se abren simultáneamente las puertas del bus y la estación y la gente empezó a bajarse y subirse (a no ser que coloquen una barrera física, no vamos a poder superar que la gente quiera subirse al bus sin dejar que los que llegan a su destino se bajen), entre estos una mujer como de 1,72, como de unos 35 años, no muy atractiva, va a bajarse y le pega un calvazo al tipo que está justo al lado mío y le dice: -“Imbécil, a cogerle el rabo a otra”.
A lo que el señor de unos 25 años, como de 1,67 de estatura, responde:
-“Vieja loca, qué le pasa?”.
Lo curioso es que ni la señora tenía cara de ser de reacciones impulsivas o violentas, ni el tipo tenía pinta de depravado, manilargo o manoseador. De pronto le pegaron sin haber hecho nada. Lo peor acá fue que me tocó aguantarme la risa, de pura vergüenza al ver a alguien como mi tía (o la suya), le pegaba a otro, sin poder tener una reacción similar y quedando en ridículo ante tanta gente. (Si, es que el mal ajeno, así en porciones pequeñitas, es de rechupete!!!).
El intento de la Administración Distrital por hacer un orden en el transporte público se queda corto, porque quienes utilizamos estos buses somos indeterminados, tenemos comportamientos aleatorios e incluso, si todos los días encontráramos a la misma gente, podríamos observar reacciones y conductas diferentes ante los mismos hechos, es precisamente por esto y no porque nos demoremos menos de la casa al trabajo o a la universidad, que éste es un sistema de vida.
En busca de un orden determinista en la ciudad, se ofrece a los ciudadanos mayor “calidad de vida” y la posibilidad de ser más productivos, a través del sistema de transporte masivo “Transmilenio”, que agrupa en corrales, llamados estaciones, a las personas que subían y bajaban anteriormente de los buses a lo largo de calles y andenes sin orden alguno.
El sistema, al ordenar el transporte urbano, reduce el tiempo de desplazamiento y evita en parte los accidentes con otro tipo de vehículos, puesto que dispone de un carril exclusivo por el cual transitar.
miércoles 11. 5.45 pm
Luego de una jornada laboral me dispongo a ir a mi casa, abordo el sistema, en uno de los buses que la empresa denomina corrientes, es decir, paran en cada una de las estaciones hasta el final del recorrido. Casi nunca los abordo porque son muy lentos y es desesperante que paren tantas veces.
Uno de mis mejores amigos estaba dentro del bus e iba con otra amiga a la casa de él a ver una película o por lo menos eso dijeron. Hasta ahí nada raro. La sorpresa está en que varias estaciones después se sube otro amigo nuestro, del que estábamos hablando, la sincronía nuestra dio no solo para que nos montáramos en el mismo tipo de bus, el “mochilero”, sino que además, nos subimos por la misma puerta y fuimos a para a la parte central del bus que parece un acordeón y que articula un “vagón” con otro. (Sólo faltaba que Amelie subiera a nuestro bus con la mano metida en una bolsa llena de lentejas.)
Ante tanta coincidencia nos fuimos a tomar cerveza.....
Viernes 13. 6.40 am.
Me encuentro en la estación más cercana a mi casa, a 150 cuadras de la universidad en la que estudio, voy tarde como es obvio, calculo que a las 7.20 a.m estaré en el salón de clases. Me subo al bus que al Transmilenio que cubre la ruta 50, tras avanzar 6 cuadras el bus se detiene, miro al frente y el bus inmediatamente adelante también se había detenido.
6.48 am. Los buses siguen quietos, de repente, la noticia de que en la calle 134 con Autopista Norte, a dos cuadras de donde me encontraba se había estrellado con un taxi!!!
Los buses dieron reversa, entre tanto los que venían del norte, se desviaban a la calzada central de la autopista norte.
6.53 am. Por fin el bus se había podido desviar y ahora se disponía a recoger a los pasajeros del bus estrellado, a pesar de la demora, creí que esto si iba a estar bueno, porque cómo carajos se iban a subir?
Pues lo hicieron por las puertas en los extremos delantero y trasero, dispuestas al lado opuesto a las que uno entra en la estación, las cuales cuentan con unas escaleras que facilitan la entrada.
Tuve que ver como se viola una ley física que dice que para que un objeto tenga la capacidad de contener algo debe estar vacío, ya que al articulado se metieron por lo menos 50 personas más, con lo cual no solo iba a llegar tarde, sino que más incomodo que nunca.
Lunes 16. 8.35 am.
Esta vez voy sin afanes, no tengo que llegar a clase de 7, me encuentro dentro de uno de los grandes vehículos rojos del sistema, que se detiene en la estación de la calle 80, se abren simultáneamente las puertas del bus y la estación y la gente empezó a bajarse y subirse (a no ser que coloquen una barrera física, no vamos a poder superar que la gente quiera subirse al bus sin dejar que los que llegan a su destino se bajen), entre estos una mujer como de 1,72, como de unos 35 años, no muy atractiva, va a bajarse y le pega un calvazo al tipo que está justo al lado mío y le dice: -“Imbécil, a cogerle el rabo a otra”.
A lo que el señor de unos 25 años, como de 1,67 de estatura, responde:
-“Vieja loca, qué le pasa?”.
Lo curioso es que ni la señora tenía cara de ser de reacciones impulsivas o violentas, ni el tipo tenía pinta de depravado, manilargo o manoseador. De pronto le pegaron sin haber hecho nada. Lo peor acá fue que me tocó aguantarme la risa, de pura vergüenza al ver a alguien como mi tía (o la suya), le pegaba a otro, sin poder tener una reacción similar y quedando en ridículo ante tanta gente. (Si, es que el mal ajeno, así en porciones pequeñitas, es de rechupete!!!).
El intento de la Administración Distrital por hacer un orden en el transporte público se queda corto, porque quienes utilizamos estos buses somos indeterminados, tenemos comportamientos aleatorios e incluso, si todos los días encontráramos a la misma gente, podríamos observar reacciones y conductas diferentes ante los mismos hechos, es precisamente por esto y no porque nos demoremos menos de la casa al trabajo o a la universidad, que éste es un sistema de vida.
14.9.05
Así no me caso
Por Jorge
Tras ver la obra de teatro Alladeen (si, así se escribe, si no me creen visiten www.alladeen.com), en una de las jornadas del Festival Iberoamericano en el Teatro Nacional de la Castellana, pues se tenía que dar paso a la tertulia, ojalá acompañada por una cerveza. La puesta en escena aprovecha una gran cantidad de recursos técnicos en luces, audio y video y no contiene una historia lineal y si más bien el “drama” que representa la globalización en las personas y la adaptación de los mercados.
-Entonces qué? una cervecita?, preguntó un amigo
-De una, dónde no la tomamos por acá cerquita?, preguntó otro
-Nosotros nos tenemos, que ir?- Dijo la hermana de una amiga
El esposo la miró y con tono suplicante le dijo:
- Pero si es sólo una cerveza.
- Si, pero es que yo tengo que madrugar mañana y a usted como no le toca secarse el pelo.
Seguramente el tipo no tenía la intención de tomarse un petaco y luego llegar a cascarle a la mujer, NO, cuando el tipo decía una cerveza era eso y nada más. La posibilidad de tener un esparcimiento mayor, de compartir con más gente se le estaba truncando…y no en un tono muy bonito.
- Pero queeee, es una cervecita y ya, donde habrá un lugar por acá? –insistió mi amigo
- Por acá no hay –respondió la egoísta esposa
- Y tu cómo sabes? - intervino el abnegado marido?
- Pues por que yo colaboré en la elaboración del Plan Parcial de la zona y acá está prohibido…
(Silencio como por 15 segundos)
Para evitar más problemas el tipo decidió coger un taxi e irse con la señora, pero creo que hubiera existido una solución mejor: montarla en el taxi a ella sola. Pues si!!!, semejante conocedora de la ciudad se puede defender solita mientras el marido se desestresa.
Claro, todos dirán, usted no es capaz, cuando se case va estar maniatado y hasta peor que ese pobre tipo, pero me pregunto: el tipo no tenía derecho a su cerveza tanto como ella a descansar? Por qué el tonito fue lo que prevaleció y no los argumentos? Si va ser para que me griten, pues yo así no me caso.
p.d Resultó que la señora y yo trabajábamos en el mismo edificio, y el concepto ella cambió después que casualmente me la encontré en un acto noble: donar sangre.
Tras ver la obra de teatro Alladeen (si, así se escribe, si no me creen visiten www.alladeen.com), en una de las jornadas del Festival Iberoamericano en el Teatro Nacional de la Castellana, pues se tenía que dar paso a la tertulia, ojalá acompañada por una cerveza. La puesta en escena aprovecha una gran cantidad de recursos técnicos en luces, audio y video y no contiene una historia lineal y si más bien el “drama” que representa la globalización en las personas y la adaptación de los mercados.
-Entonces qué? una cervecita?, preguntó un amigo
-De una, dónde no la tomamos por acá cerquita?, preguntó otro
-Nosotros nos tenemos, que ir?- Dijo la hermana de una amiga
El esposo la miró y con tono suplicante le dijo:
- Pero si es sólo una cerveza.
- Si, pero es que yo tengo que madrugar mañana y a usted como no le toca secarse el pelo.
Seguramente el tipo no tenía la intención de tomarse un petaco y luego llegar a cascarle a la mujer, NO, cuando el tipo decía una cerveza era eso y nada más. La posibilidad de tener un esparcimiento mayor, de compartir con más gente se le estaba truncando…y no en un tono muy bonito.
- Pero queeee, es una cervecita y ya, donde habrá un lugar por acá? –insistió mi amigo
- Por acá no hay –respondió la egoísta esposa
- Y tu cómo sabes? - intervino el abnegado marido?
- Pues por que yo colaboré en la elaboración del Plan Parcial de la zona y acá está prohibido…
(Silencio como por 15 segundos)
Para evitar más problemas el tipo decidió coger un taxi e irse con la señora, pero creo que hubiera existido una solución mejor: montarla en el taxi a ella sola. Pues si!!!, semejante conocedora de la ciudad se puede defender solita mientras el marido se desestresa.
Claro, todos dirán, usted no es capaz, cuando se case va estar maniatado y hasta peor que ese pobre tipo, pero me pregunto: el tipo no tenía derecho a su cerveza tanto como ella a descansar? Por qué el tonito fue lo que prevaleció y no los argumentos? Si va ser para que me griten, pues yo así no me caso.
p.d Resultó que la señora y yo trabajábamos en el mismo edificio, y el concepto ella cambió después que casualmente me la encontré en un acto noble: donar sangre.
19.8.05
Paramilitares urbanos (no lo tomen como propuesta)
Por Jorge
El espacio público es una de las únicas opciones que tienen las personas de menos recursos para distraerse fuera de sus casa de 40 metros cuadrados; dejarlo a los privados genera usos cuyos costos pagamos todos. Por lo cual me indigna que a pesar del proceso vivido por la ciudad en los últimos años, aun es fácil encontrar buena parte del espacio público invadido.
Andenes, parques y plazas se encuentran con carros encima, vendedores, escombros y demás usos. A veces es tal la rabia que imagino un grupo de personas que simplemente mantengan el statu quo de las personas que queremos un respeto legítimo por el espacio público, pero a las patadas, irónico no?
La policía podría estar para es fin, pero mi percepción es que ésta multa, sanciona o regaña, pero no reprende realmente y es sobornable; asi que en el momento en el que el sentimiento de rabia aflora sueño como se rompen vidrios de carros a batazos y sale a volar mercancia y residuos de obras.
Al tratar de pensar en el paralelo con los paramilitares, me imagino que inicialmente los comerciantes legales le darían recursos para que espanten a los ambulantes. Una vez iniciada la dinámica y cuando no se puedan detener, bajarian los carros de los andenes, luego de destruir muchos que invaden el espacio público.
Tras esto, segúramente las personas lo pensaran dos veces para sacar el carro para comprar el pan y la leche y no se sentirán capaces de dejar el carro ahi solo. Seguramente los comerciantes reforzaran su seguridad privada con otros paramilitares y anunciarán su nuevo servicio: "Aqui si puede dejar su carro sobre el andén".
Curiosamente, no soy capaz de proponer algo tan agresivo para defender derechos sociales o me indigno tanto viendo a alguien pidiendo limosna en la calle...casi siempre los ignoro.
(Reitero lo que digo en el título, esto no es una propuesta, solo una muestra de indiganción y contradicción)
El espacio público es una de las únicas opciones que tienen las personas de menos recursos para distraerse fuera de sus casa de 40 metros cuadrados; dejarlo a los privados genera usos cuyos costos pagamos todos. Por lo cual me indigna que a pesar del proceso vivido por la ciudad en los últimos años, aun es fácil encontrar buena parte del espacio público invadido.
Andenes, parques y plazas se encuentran con carros encima, vendedores, escombros y demás usos. A veces es tal la rabia que imagino un grupo de personas que simplemente mantengan el statu quo de las personas que queremos un respeto legítimo por el espacio público, pero a las patadas, irónico no?
La policía podría estar para es fin, pero mi percepción es que ésta multa, sanciona o regaña, pero no reprende realmente y es sobornable; asi que en el momento en el que el sentimiento de rabia aflora sueño como se rompen vidrios de carros a batazos y sale a volar mercancia y residuos de obras.
Al tratar de pensar en el paralelo con los paramilitares, me imagino que inicialmente los comerciantes legales le darían recursos para que espanten a los ambulantes. Una vez iniciada la dinámica y cuando no se puedan detener, bajarian los carros de los andenes, luego de destruir muchos que invaden el espacio público.
Tras esto, segúramente las personas lo pensaran dos veces para sacar el carro para comprar el pan y la leche y no se sentirán capaces de dejar el carro ahi solo. Seguramente los comerciantes reforzaran su seguridad privada con otros paramilitares y anunciarán su nuevo servicio: "Aqui si puede dejar su carro sobre el andén".
Curiosamente, no soy capaz de proponer algo tan agresivo para defender derechos sociales o me indigno tanto viendo a alguien pidiendo limosna en la calle...casi siempre los ignoro.
(Reitero lo que digo en el título, esto no es una propuesta, solo una muestra de indiganción y contradicción)
5.8.05
Que me perdonen, los nuevos evangelizadores
Por Andrés
Su relato me ha puesto los pelos de punta. Gracias a Dios, ese sábado me levanté muy tarde y no pude ir.
¿Y que tiene de malo asistir a esas reuniones? ¿Que tal que le dé por comprarse el kit de 2oo mil pesos?
Eso implica que no solo estará consumiendo productos naturales por el resto del año, también estará obligado a venderlos. Y vender no es fácil. Para empezar, hay que sentirse en confianza, ofrecerlo a la familia y los amigos.
Ya he tenido el infortunio de encontrarme con 2 de estos personajes en mi familia. Son unos evangelizadores de la salud, algo parecido a médicos sin fronteras. Y se toman el papel muy en serio, hablan enérgicamente, con convicción, gesticulando y batiendo los brazos como en un discurso político. Monopolizan, invaden. De alguna manera me hacen imaginarme a los primeros monjes que llegaron a este continente, vendiendo su idea de bienestar mental y espiritual para poder ganarse la vida.
Hace algunos años, uno de mis primos se convirtió al cristianismo y se vinculó activamente a la Misión Carismática Internacional. Cayó en las redes del fanatismo por su novia, que a los dos meses se convirtió en su esposa. A punta de hablar y hablar sin descanso sobre la dichosa comunidad, nos convenció para acompañarlo al culto un sábado en la tarde. Al regreso, no entendimos como lo habíamos perdido tan rápido, sus saltos y giros en los cantos, su inspirado llanto a la hora del remordimiento, todo nos dio las señales: teníamos que dejarlo ir, y solo, o nos hundiría a muchos en su caída. Lo mismo pasó con los vendedores de Herbalife. Dejamos de invitarlos a las reuniones, ya nadie quería sentarse junto a ellos en los cumpleaños y poco a poco los fuimos alejando, como método de autodefensa.
Nada más radical que las religiones o las ventas persona a persona. Casi son lo mismo, casi corrompen el espíritu con la misma intensidad y haciendo el mismo daño.
Es interesante ver como los adeptos a estos grupos forman clubes entre ellos, se reúnen y cada vez que se encuentran celebran con estruendosos aplausos el hecho de no ser los únicos en sus convicciones. Es como ver la efusividad de un abrazo entre colombianos que se conocen en el extranjero. Hacer parte de un club de renegados los une y la euforia se apodera de ellos.
¿Será que cuando dos o mas colombianos nos reunimos y hablamos maravillas de Shakira, de Juan Pablo Montoya, de Botero, de Gabriel García Márquez, cuando decimos que hablamos el mejor español del mundo, que el nuestro es 3er himno mas bonito del mundo, que nuestro país lo tiene todo, que nuestro distintivo ante el mundo es que somos más buena gente, más cálidos, cuando declaramos que la malicia indígena es una virtud, cuando dejamos salir el parroquianismo iluso de los renegados... será que los demás nos apartan de la misma forma como en mi familia apartamos a los carismáticos y a los vendedores?
La próxima ves que vea a mi primo le ofreceré mis excusas. Lo abrazaré y muy seguramente, lo invitaré a que se siente a mi lado en la mesa para comer frijoles, o torta con coca cola. Apartarlos es como apartarme a mi mismo.
Nota: Este blog quiere disculparse con los vendedores de Herbalife y con los creyentes que se sientan ofendidos. Las opiniones aqui expresadas son responsabilidad de Andrés Giraldo y no de los demás colaboradores (Jorge, que pena)
Su relato me ha puesto los pelos de punta. Gracias a Dios, ese sábado me levanté muy tarde y no pude ir.
¿Y que tiene de malo asistir a esas reuniones? ¿Que tal que le dé por comprarse el kit de 2oo mil pesos?
Eso implica que no solo estará consumiendo productos naturales por el resto del año, también estará obligado a venderlos. Y vender no es fácil. Para empezar, hay que sentirse en confianza, ofrecerlo a la familia y los amigos.
Ya he tenido el infortunio de encontrarme con 2 de estos personajes en mi familia. Son unos evangelizadores de la salud, algo parecido a médicos sin fronteras. Y se toman el papel muy en serio, hablan enérgicamente, con convicción, gesticulando y batiendo los brazos como en un discurso político. Monopolizan, invaden. De alguna manera me hacen imaginarme a los primeros monjes que llegaron a este continente, vendiendo su idea de bienestar mental y espiritual para poder ganarse la vida.
Hace algunos años, uno de mis primos se convirtió al cristianismo y se vinculó activamente a la Misión Carismática Internacional. Cayó en las redes del fanatismo por su novia, que a los dos meses se convirtió en su esposa. A punta de hablar y hablar sin descanso sobre la dichosa comunidad, nos convenció para acompañarlo al culto un sábado en la tarde. Al regreso, no entendimos como lo habíamos perdido tan rápido, sus saltos y giros en los cantos, su inspirado llanto a la hora del remordimiento, todo nos dio las señales: teníamos que dejarlo ir, y solo, o nos hundiría a muchos en su caída. Lo mismo pasó con los vendedores de Herbalife. Dejamos de invitarlos a las reuniones, ya nadie quería sentarse junto a ellos en los cumpleaños y poco a poco los fuimos alejando, como método de autodefensa.
Nada más radical que las religiones o las ventas persona a persona. Casi son lo mismo, casi corrompen el espíritu con la misma intensidad y haciendo el mismo daño.
Es interesante ver como los adeptos a estos grupos forman clubes entre ellos, se reúnen y cada vez que se encuentran celebran con estruendosos aplausos el hecho de no ser los únicos en sus convicciones. Es como ver la efusividad de un abrazo entre colombianos que se conocen en el extranjero. Hacer parte de un club de renegados los une y la euforia se apodera de ellos.
¿Será que cuando dos o mas colombianos nos reunimos y hablamos maravillas de Shakira, de Juan Pablo Montoya, de Botero, de Gabriel García Márquez, cuando decimos que hablamos el mejor español del mundo, que el nuestro es 3er himno mas bonito del mundo, que nuestro país lo tiene todo, que nuestro distintivo ante el mundo es que somos más buena gente, más cálidos, cuando declaramos que la malicia indígena es una virtud, cuando dejamos salir el parroquianismo iluso de los renegados... será que los demás nos apartan de la misma forma como en mi familia apartamos a los carismáticos y a los vendedores?
La próxima ves que vea a mi primo le ofreceré mis excusas. Lo abrazaré y muy seguramente, lo invitaré a que se siente a mi lado en la mesa para comer frijoles, o torta con coca cola. Apartarlos es como apartarme a mi mismo.
Nota: Este blog quiere disculparse con los vendedores de Herbalife y con los creyentes que se sientan ofendidos. Las opiniones aqui expresadas son responsabilidad de Andrés Giraldo y no de los demás colaboradores (Jorge, que pena)
3.8.05
Siento desilusionarlo
Por Jorge
La dirección que usted da en el anterior mensaje es precisamente la de Herbalife… que contradicción, usted huyéndole a esa forma de hacer plata y es precisamente la que le ofrecen.
Procederé a contarle mi experiencia con este grupo:
Algún personaje que trabajó conmigo me llamó a ofrecerme una opción para obtener plata, pero no me podía decir por teléfono. Desde luego, tanto misterio me despertó más curiosidad, por lo que como a la quinta llamada me tocó decirle que bueno, que yo iba ese sábado.
El escenario era el mismo de la dirección, en donde se dieron cita alrededor de 40 personas de nuestra edad. Tras una presentación y establecimiento de reglas de juego, como apaguen el celular y otras indicaciones, el bonachón personaje (al que le iba a poner Carlos para proteger su identidad, pero por la mención de ese nombre en un post anterior, mejor dejémoslo Sinnombre, aunque también vestía pinta bocadillo) de entrada dijo que el había sido un estudiante mediocre y que se sintió muy defraudado al ver que uno de los mejores de su clase había conseguido un trabajo en donde ganaba menos de un millón de pesos y lo exigían al máximo.
Una vez nos sentimos identificados con él, por mediocres y subempleados o desempleados, en el peor de los casos, nos presentaron un video de la compañía que mostraba la importancia de alimentarse saludablemente y mantenerse en un peso ideal y además de la cantidad de gente que estaba dispuesta a pagar para estar y verse bien. ¿Estaría usted dispuesto a dejar pasar esta oportunidad? ¿Quiere después que le cuenten la cantidad de dinero que se están ganando conocidos suyos, mientras usted sigue engordando en su puesto de trabajo o sin trabajo?
Luego nos mostraron los diferentes productos que vende la compañía: malteadas, té, cremas, cápsulas y demás menjurjes todos naturales y los vendedores del producto comenzaron a decir que lo consumían y que se sentían de maravilla desde que los toman (debo admitir que habían muchachas chuscas, pero ninguna como Patty), igualmente mostraban jugosos cheques obtenidos por comisión en las ventas y lo miserable que habría sido su vida de continuar con sólo lo obtenido de trabajar en la profesión que estudiaron y que gracias a la compañía han decidido no ejercerla más. Cada testimonio se da por separado y después de cada uno viene un estridente aplauso, como de programa de concurso.
He de admitir que hay gente dedicada a la cosa y que va muy bien e inclusive que tienen oficios complementarios, como instructor de gimnasio o médicos…también era curioso que gente de más de 28 años sigan viviendo en la casa de los papás y pidiéndoles plata (toco madera, ojalá no me toque); pero me sacaba de quicio el que trataran tan mal al sistema laboral tradicional y que además la charla no despejara mis dudas, pues para ello tendría que adquirir un kit que vale doscientos mil pesos.
- Le interesó la charla?, me dijo la persona que me invitó
- Si, estuvo bien
- Pues bueno, entonces vamos al cajero saca la plata, compra el kit y yo le enseño cómo hacer más dinero
Salí corriendo….pero a almorzar a mi casa
(Escrito bajo el efecto del Nature´s Raw Guarana Instant Tea Mix, del cual te puedes tomar dos vasos diarios y sentirte muy energizado)
Este post no pretende desprestigiar la compañía Herbalife, ni sus productos, sólo describe una de sus reuniones de introducción
La dirección que usted da en el anterior mensaje es precisamente la de Herbalife… que contradicción, usted huyéndole a esa forma de hacer plata y es precisamente la que le ofrecen.
Procederé a contarle mi experiencia con este grupo:
Algún personaje que trabajó conmigo me llamó a ofrecerme una opción para obtener plata, pero no me podía decir por teléfono. Desde luego, tanto misterio me despertó más curiosidad, por lo que como a la quinta llamada me tocó decirle que bueno, que yo iba ese sábado.
El escenario era el mismo de la dirección, en donde se dieron cita alrededor de 40 personas de nuestra edad. Tras una presentación y establecimiento de reglas de juego, como apaguen el celular y otras indicaciones, el bonachón personaje (al que le iba a poner Carlos para proteger su identidad, pero por la mención de ese nombre en un post anterior, mejor dejémoslo Sinnombre, aunque también vestía pinta bocadillo) de entrada dijo que el había sido un estudiante mediocre y que se sintió muy defraudado al ver que uno de los mejores de su clase había conseguido un trabajo en donde ganaba menos de un millón de pesos y lo exigían al máximo.
Una vez nos sentimos identificados con él, por mediocres y subempleados o desempleados, en el peor de los casos, nos presentaron un video de la compañía que mostraba la importancia de alimentarse saludablemente y mantenerse en un peso ideal y además de la cantidad de gente que estaba dispuesta a pagar para estar y verse bien. ¿Estaría usted dispuesto a dejar pasar esta oportunidad? ¿Quiere después que le cuenten la cantidad de dinero que se están ganando conocidos suyos, mientras usted sigue engordando en su puesto de trabajo o sin trabajo?
Luego nos mostraron los diferentes productos que vende la compañía: malteadas, té, cremas, cápsulas y demás menjurjes todos naturales y los vendedores del producto comenzaron a decir que lo consumían y que se sentían de maravilla desde que los toman (debo admitir que habían muchachas chuscas, pero ninguna como Patty), igualmente mostraban jugosos cheques obtenidos por comisión en las ventas y lo miserable que habría sido su vida de continuar con sólo lo obtenido de trabajar en la profesión que estudiaron y que gracias a la compañía han decidido no ejercerla más. Cada testimonio se da por separado y después de cada uno viene un estridente aplauso, como de programa de concurso.
He de admitir que hay gente dedicada a la cosa y que va muy bien e inclusive que tienen oficios complementarios, como instructor de gimnasio o médicos…también era curioso que gente de más de 28 años sigan viviendo en la casa de los papás y pidiéndoles plata (toco madera, ojalá no me toque); pero me sacaba de quicio el que trataran tan mal al sistema laboral tradicional y que además la charla no despejara mis dudas, pues para ello tendría que adquirir un kit que vale doscientos mil pesos.
- Le interesó la charla?, me dijo la persona que me invitó
- Si, estuvo bien
- Pues bueno, entonces vamos al cajero saca la plata, compra el kit y yo le enseño cómo hacer más dinero
Salí corriendo….pero a almorzar a mi casa
(Escrito bajo el efecto del Nature´s Raw Guarana Instant Tea Mix, del cual te puedes tomar dos vasos diarios y sentirte muy energizado)
Este post no pretende desprestigiar la compañía Herbalife, ni sus productos, sólo describe una de sus reuniones de introducción
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